El Comienzo
Se dice que cuando cerró el viejo teatro hace algunos años por falta de fondos, alguien dejó abandonada en el camerino una licuadora con la que los actores después de cada función, se refrescaban tomando todo tipo de batidos y zumos de diferentes sabores, colores y olores. No se sabe porqué, uno de los magos que actuaban en el lugar, regresó una noche y encontrándola tras unas cajas de cartón, sintió lástima y la dotó de vida propia. Varias semanas después, el teatro abrió sus puertas de nuevo.
Les rogamos que apaguen sus teléfonos móviles y tomen sus asientos, la función está a punto de empezar.
Les rogamos que apaguen sus teléfonos móviles y tomen sus asientos, la función está a punto de empezar.
